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Discurso presidente Danilo Medina en la Transmisión de la Presidencia pro témpore del SICA

Transmisión de la Presidencia pro témpore del SICA Panamá, 14 de diciembre de 2013
Danilo Medina presidencia SICA 14/12/13
Señoras y señores,

Deseo iniciar estas palabras expresando nuestro aprecio y gratitud alhermano pueblo de Panamá, por la hospitalidad que nos han dispensado.

Manifestamos también nuestro reconocimiento a todas las personas que han contribuido a que este encuentro haya sido posible. 

Y, muy especialmente, al Presidente Ricardo Martinelli, cuyos esfuerzos por avanzar en la integración centroamericana y tender lazos de cooperación con otras regiones son conocidos por todos los presentes.

Hoy es, por supuesto, un día de celebración para mi país.Hace unos meses, tuve el honor, como Presidente de la RepúblicaDominicana, de ver culminar el proceso de admisión de esta nacióncomo miembro de pleno derecho del Sistema de la Integración Centroamericana.

Ha sido un largo, si bien fructífero, proceso el que nos ha llevado desde el estatus de Estado Asociado en 2003, a convertirnos en miembros de pleno derecho en Junio de 2013, y hoy, finalmente, a recibir el honor de ocupar la Presidencia Pro Tempore de esta organización durante los siguientes 6 meses.   
Los dominicanos recibimos, por tanto, esta responsabilidad con orgullo, y nos comprometemos a dar continuidad a los trabajos iniciados por Panamá en el fortalecimiento institucional y en el afianzamiento del marco jurídico del SICA.

Amigos y amigas

Es mucho los que hemos venido haciendo en este ultimo año, en el contexto de nuestras aumentadas responsabilidades en el SICA.

Por ejemplo, en cumplimiento a las prioridades de la Agenda Regional MIPYME hemos estado participando en el Programa de Fomento Integral del Emprendimiento en Centroamérica y República Dominicana, con el objetivo de fomentar y fortalecer el emprendimiento y la consolidación de las MIPYMES en la región.



Entendemos que estas son el tipo de iniciativas que hacen llegar losbeneficios de la integración a quienes más los necesitan, y estamosdecididos a priorizarlas.La República Dominicana ha estado involucrada, además, en la Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana. 

Desde esta iniciativa, hemos tenido ocasión de participar en varios intercambios de experiencias para el enriquecimiento cultural y educativo de nuestros pueblos.

Señores y señoras

Participando en todas estas iniciativas, la República Dominicana ha hecho, a lo largo de este año, plena y efectiva su incorporación a esta organización. Sin embargo, estoy convencido de que podemos ofrecer mucho más.

La membresía dominicana del SICA significa también que, por primera vez, Centroamérica tiende su mano hacia la región del Caribe.

Nuestro país tiene así la oportunidad de convertirse en el puente entre dos regiones, la cuenca del Caribe y Centroamérica, cuyos pueblos tienen ante sí, tanto retos semejantes, como oportunidades compartidas.Y es precisamente de las necesidades reales de nuestros pueblos de donde habrán de venir el impulso y la energía para continuar y profundizar esta labor integradora.

Las demandas de los hombres y mujeres que pueblan nuestros países deben constituir siempre, tanto el motor, como el timón de nuestro progreso.

En la República Dominicana estamos plenamente convencidos de que los procesos de integración social son más fuertes cuando crecen de abajo hacia arriba, en vez de estar dirigidos de arriba hacia abajo.

Esto es cierto en el seno de una misma nación, cuando sectores sociales distintos convergen en torno a un proyecto común de desarrollo. Y también lo es en el caso de una integración regional,donde varios países buscan dotarse de políticas comunes quebeneficien a sus pueblos.

 En ambos casos, la mejor guía para la acción es siempre partir de laraíz, de las necesidades reales de la gente. Por eso creo firmementeque muchos de los temas prioritarios que nuestros países estánenfrentando individualmente son también una buena base para la integración regional.

A continuación, les hablaré muy brevemente de algunos sectores clave sobre los que estamos trabajando en República Dominicana y en los que, estoy seguro, los retos y oportunidades que vivimos, no les serán ajenos.

Un caso claro lo encontramos en uno de los tradicionales puntos fuertes de nuestra economía: el turismo. 

Consideramos que nuestra experiencia acumulada en esta industria puede ser de mucha utilidad a nuestros vecinos. Y esperamos con ilusión las formas en las que,junto al resto de países del SICA, podremos explorar ofertas comunes y nuevas opciones, con las que hacer nuestra región más atractiva al visitante.

Pero también tenemos mucho que aportar y aprender en sectores que, quizá no han sido históricamente nuestro fuerte, pero en los que estamos avanzando, con decisión y sin descanso.Es el caso de la educación, donde arrastrábamos un retraso de décadas. 

Pero hoy, gracias a un movimiento que comenzó con el compromiso de invertir el 4% del PIB al sector, estamos viviendo una auténtica revolución educativa. 

Un cambio total en el que todo el país se está involucrando. Y que está desterrando el analfabetismo,dignificando la labor de los enseñantes, y reencauzando la educacióncomo la más alta prioridad del Estado.

Es el caso también del apoyo al emprendedurismo, donde la Agenda Regional MIPYME, ya mencionada, entronca perfectamente con nuestras políticas domésticas.Permítanme decirles que, desde hace algo más de un año, nuestraadministración tiene la firme decisión de convertir el crédito en un derecho.

Así, con asesoramiento y apoyo financiero, estamos abriendo las puertas hasta al más pequeño empresario.

 Por supuesto, estas facilidades de crédito adquieren especial relevancia cuando las trasladamos al sector agropecuario, que está de nuevo recuperando su pujanza y es clave para garantizar la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Entendemos que, no solo en República Dominicana, sino en todos los países que conforman el SICA, apoyar a nuestros micro, pequeños y medianos empresarios es una herramienta clave para la creación de un tejido empresarial más fuerte, sano y diversificado.

Y como parte fundamental de ese apoyo, impulsaremos desde nuestra presidencia pro témpore la puesta en marcha de iniciativas conjuntas en pro de la formalización empresarial y laboral.

Entendemos que esta es una asignatura pendiente en toda la región que debemos abordar cuanto antes.Todavía hoy buena parte de los negocios y los empleos se desarrollanen la informalidad, que equivale a decir, en muchos casos, en la precariedad y la supervivencia y, en otros, en la ilegalidad, la competencia desleal y la evasión tributaria.

Esta debilidad, no solo afecta nuestras finanzas públicas, sino que esconde bolsas de pobreza y marginalidad que precisan del apoyo de nuestros gobiernos, al tiempo que retrasa la conformación de nuestra región como un bloque económico sólido y competitivo.Confiamos, por tanto, en que la apuesta por la formalización y elcrédito productivo serán herramientas efectivas para hacer llegar a labase de nuestras economías las bondades de la integración y crear lassociedades de clases medias que aspiramos a ser.

No puedo dejar de mencionar tampoco otro aspecto fundamental al que deseamos contribuir y que, lamentablemente, todos nuestros países sufren en mayor o menor medida. Me refiero a nuestravulnerabilidad ante los desastres naturales.

Nuestro país ha hecho una apuesta firme por la prevención y la coordinación de esfuerzos. Estamos decididos a facilitar todos losprocesos para el intercambio de conocimientos y buenas prácticas,para la investigación y, por supuesto, para la acción conjunta en

respuesta a situaciones de emergencia.Proteger la vida es nuestra primera y mayor responsabilidad comogobiernos y como región. Por eso, reciban desde ya nuestra máximacolaboración para enfrentar juntos los retos que nos presente lamadre naturaleza.

Señoras y señores,

De la misma forma, apostamos fuertemente por el desarrollo de infraestructuras y mecanismos de conectividad regionales mucho más eficientes, que hagan mucho más competitivas nuestras economías frente al mercado global.

En este sentido, exploraremos todas las posibilidades de transporte de mercancías y pasajeros que faciliten el intercambio real y efectivo entre nuestros pueblos y negocios.

Me consta, además, que sectores estratégicos, como la producción y distribución de energía eléctrica, abren ante nosotros espacios para la cooperación entre nuestras naciones.

Así, educación, turismo, microcréditos, agricultura, energía y un largo etcétera, son todos ejemplos de sectores en los que, no solo podemos aprender unos de otros, sino que debemos avanzar en soluciones conjuntas. Porque solo así, respondiendo unánimemente alas necesidades básicas de nuestra gente, estaremos cimentando laconstrucción de una auténtica integración centroamericana.

Amigos y amigas

Miremos por un momento al referente mundial en procesos de integración regional. La Unión Europea ha avanzado ya gran partedel camino que nosotros aún estamos transitando. 

Y, si bien es cierto que hoy no atraviesa su mejor momento, también lo es que sigue siendo un ejemplo para el mundo, por haber logrado transformar lo que fue un conjunto de naciones enfrentadas durante siglos, en una esfera de prosperidad y progreso que ha sido la base de una común identidad europea.Para llegar a ello, por supuesto, cada país tuvo que olvidar sus
                                                                                       
Por supuesto, estas facilidades de crédito adquieren especial relevancia cuando las trasladamos al sector agropecuario, que está de nuevo recuperando su pujanza y es clave para garantizar la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Entendemos que, no solo en República Dominicana, sino en todos los países que conforman el SICA, apoyar a nuestros micro, pequeños y medianos empresarios es una herramienta clave para la creación de un tejido empresarial más fuerte, sano y diversificado.

Y como parte fundamental de ese apoyo, impulsaremos desde nuestra presidencia pro témpore la puesta en marcha de iniciativas conjuntas en pro de la formalización empresarial y laboral.

Entendemos que esta es una asignatura pendiente en toda la región que debemos abordar cuanto antes.Todavía hoy buena parte de los negocios y los empleos se desarrollan en la informalidad, que equivale a decir, en muchos casos, en la precariedad y la supervivencia y, en otros, en la ilegalidad, la competencia desleal y la evasión tributaria.

Esta debilidad, no solo afecta nuestras finanzas públicas, sino que esconde bolsas de pobreza y marginalidad que precisan del apoyo de nuestros gobiernos, al tiempo que retrasa la conformación de nuestra región como un bloque económico sólido y competitivo.

Confiamos, por tanto, en que la apuesta por la formalización y el crédito productivo serán herramientas efectivas para hacer llegar a la base de nuestras economías las bondades de la integración y crear las sociedades de clases medias que aspiramos a ser.

No puedo dejar de mencionar tampoco otro aspecto fundamental al que deseamos contribuir y que, lamentablemente, todos nuestros países sufren en mayor o menor medida. Me refiero a nuestravulnerabilidad ante los desastres naturales.Nuestro país ha hecho una apuesta firme por la prevención y la coordinación de esfuerzos. 

Estamos decididos a facilitar todos los procesos para el intercambio de conocimientos y buenas prácticas,para la investigación y, por supuesto, para la acción conjunta en

respuesta a situaciones de emergencia.Proteger la vida es nuestra primera y mayor responsabilidad comogobiernos y como región. Por eso, reciban desde ya nuestra máximacolaboración para enfrentar juntos los retos que nos presente lamadre naturaleza.

Señoras y señores,

De la misma forma, apostamos fuertemente por el desarrollo deinfraestructuras y mecanismos de conectividad regionales mucho más eficientes, que hagan mucho más competitivas nuestras economías frente al mercado global.

En este sentido, exploraremos todas las posibilidades de transporte de mercancías y pasajeros que faciliten el intercambio real y efectivo entre nuestros pueblos y negocios.

Me consta, además, que sectores estratégicos, como la producción y distribución de energía eléctrica, abren ante nosotros espacios para la cooperación entre nuestras naciones.

Así, educación, turismo, microcréditos, agricultura, energía y un largo etcétera, son todos ejemplos de sectores en los que, no solo podemos aprender unos de otros, sino que debemos avanzar en soluciones conjuntas. 

Porque solo así, respondiendo unánimemente alas necesidades básicas de nuestra gente, estaremos cimentando la construcción de una auténtica integración centroamericana.

Amigos y amigas

Miremos por un momento al referente mundial en procesos de integración regional. La Unión Europea ha avanzado ya gran partedel camino que nosotros aún estamos transitando. Y, si bien es ciertoque hoy no atraviesa su mejor momento, también lo es que siguesiendo un ejemplo para el mundo, por haber logrado transformar loque fue un conjunto de naciones enfrentadas durante siglos, en unaesfera de prosperidad y progreso que ha sido la base de una común identidad europea.

Para llegar a ello, por supuesto, cada país tuvo que olvidar sus

rivalidades, dejar atrás los juegos de suma cero y empezar a pensarde forma distinta. A pensar que el bien de mi vecino también puedeser una ganancia para mi.Avancemos, por tanto, nosotros también en ese trabajo conjunto.

Construyamos entre todos una nueva cultura de la cooperación y dela identidad regional.Personalmente, estoy convencido de que lo mejor para los países delSICA es también lo mejor para la República Dominicana.Partiendo de la base común de las necesidades de nuestros pueblos,todo lo demás: acuerdos, reglas, instituciones, deberá desarrollarsecon este objetivo en mente.Pongámonos, pues, a trabajar, desde hoy, en dar respuesta a estas necesidades. 

Pensemos en cómo podemos crear una integración que vaya más allá de las cumbres y se deje sentir en la vida diaria de los hombres y mujeres que pueblan nuestra región.Sabemos a dónde queremos ir. 

Queremos países más prósperos y libres. Con sociedades cada vez más sanas, más educadas y másseguras. Con una economía cada vez más integrada y más competitiva. 

Y con gobiernos cada vez más participativos y transparentes.La República Dominicana está firmemente decidida a avanzar en estecamino con ustedes. Y por ello aceptamos como un grandísimo honory una enorme responsabilidad, el relevo de la Presidencia ProTempore que hoy recibimos de Panamá.

Cuenten con nuestro esfuerzo y nuestra ilusión para hacer avanzar este proceso de integración. Cuenten con nuestro entusiasmo ynuestra voluntad de ser un amigo caribeño para loscentroamericanos y una puerta abierta a Centroamérica en elcorazón del Caribe.

Muchas gracias y feliz 2014 a todos


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Discurso íntegro del presidente Danilo Medina XXIII Cumbre Iberoamericana 19/10/2013

Señoras y señores:         

Es un honor participar nuevamente en esta Cumbre Iberoamericana.
 
Y quisiera agradecer a nuestro país anfitrión, Panamá, su amabilidad al recibirnos y hacer posible este espacio para reflexionar juntos sobre los retos y oportunidades que nuestras naciones hermanas tienen entre sí.
 
Esta cumbre es una ocasión perfecta para levantar la vista de nuestro trabajo diario y nuestros contextos nacionales y pasar a considerar por un momento el marco global en el que tienen lugar nuestros esfuerzos de desarrollo.
 
Y cuando lo hacemos no podemos dejar de recordar, como nos confirman cada día los titulares de la prensa internacional, que vivimos tiempos de crisis.
 
Como todos sabemos, hace casi exactamente cinco años, una crisis originada en el sector financiero de los países desarrollados se extendió rápidamente a todos los sectores productivos y afectó al conjunto del planeta.
 
Las consecuencias del shock económico, solo comparable con la gran depresión del 29, aún no han dejado de sentirse.
 
Lo que para unos pocos había significado ganancias de cientos de millones de dólares se transformó, de la noche a la mañana, en la pesadilla de decenas de millones de desempleados, y en profundos recortes de los beneficios sociales en muchos países.
 
La prioridad ha sido rescatar a los bancos.
 
El diagnóstico sobre el origen de esta debacle ha sido unánime: la excesiva desregulación del sector financiero durante las últimas décadas creó entidades consideradas "demasiado grandes para caer", que poco supervisadas, se entregaron a una economía, en la que se privatizaban los beneficios y se socializaban las pérdidas.
 
Propuestas para resolver la situación no faltaron: a corto plazo, por supuesto, aumentar la liquidez en el sistema.
 
A largo plazo: restringir ciertos productos financieros, separar la banca minorista de la de inversión, regular los paraísos fiscales y los precios de transferencia.
 
En definitiva: Reforzar el poder de los Estados frente al poder económico.
 
¿Quién lideraría este proceso de democratización?
 
Se habló del G8, del G20, de la Unión Europea…
 
Sin que finalmente ninguna de estas instancias lograra pasar de las palabras a los hechos.
 
Distinguidos jefes de Estado y de Gobierno 

Cabe ahora preguntarse, cinco años más tarde ¿Qué está ocurriendo?
 
En ausencia de grandes cambios desde arriba, hemos visto a los pueblos reivindicar e impulsar los cambios desde abajo.
 
En una situación en la que grandes instituciones se declaraban impotentes para impulsar los cambios necesarios, hemos visto las calles, tanto de países desarrollados como emergentes, bullir con propuestas.
 
Estas exigencias y proposiciones varían de país en país, cambian con el tiempo, y se presentan frecuentemente de forma desordenada.
 
Sin embargo, para quien quiera escucharlas, su sentido último es claro.
 
Las grandes mayorías, cada vez mejor educadas, tanto en el norte como en el sur, exigen una administración más transparente y democrática y una economía al servicio de las personas, y no al contrario.
 
Lo que una vez fuera llamado “estado de bienestar” para destacar el compromiso y responsabilidad del Estado por la calidad de vida de las personas, reemerge en el imaginario público y resume las aspiraciones de millones de ciudadanos insatisfechos.
 
Con ese instrumento se obtuvieron algunos de los mayores avances en desarrollo y seguridad que ha visto la historia.
 
Se logró humanizar la economía y alcanzar grandes consensos políticos que pusieron, por encima de todo, el bien común.
 
Hoy, vivimos la paradoja de ver como ese ideal de crecimiento sostenible y justicia social se vuelve más frágil en sus países de origen, mientras renace en las naciones emergentes, impulsado por las demandas de ciudadanos con un acceso a la información cada vez mayor.
 
Mientras los países desarrollados adoptan políticas de austeridad y ajustes estructurales, que comprometen importantes conquistas históricas de los pueblos desarrollados, conceptos tristemente familiares para los latinoamericanos, vemos como los programas sociales proliferan en diferentes rincones del planeta, sacando a millones de la pobreza y mitigando la desigualdad.
 
Desde Brasil, donde recientemente se han destinado los nuevos beneficios del petróleo a fines sociales, hasta el Salvador, donde los proyectos a favor de la mujer están posibilitando su igualdad plena e integral, las grandes mayorías exigen y logran que el acceso a la educación, la sanidad o el trabajo dignos se consideren un derecho para todos y no ya un privilegio de unos pocos.
 
Señoras y señores
 
En la República Dominicana aún nos queda mucho camino por recorrer, pero también estamos dando pasos firmes en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.
 
Somos un país pequeño, pero no carente de ambición. Nos hemos comprometido con nuestra gente a ponerlos a ellos, los ciudadanos y ciudadanas, en el centro de las políticas públicas.
 
Y nos hemos puesto como meta llegar a ser el país próspero que soñaron los fundadores de nuestra patria.
 
Creemos en la capacidad de nuestra gente de construir una sociedad más justa, de alcanzar acuerdos y de avanzar hacia un crecimiento sostenible y sostenido, en un contexto de democracia y de respeto a las libertades ciudadanas.
 
Queremos fortalecer la confianza de nuestra gente en las instituciones, por eso estamos rodeando de transparencia las acciones del gobierno, e incorporando a grupos de ciudadanos como veedores públicos, para que monitoreen los sistemas de compras y de contrataciones.
 
En el plano internacional, nuestra visión también ha sido empezar desde las necesidades de nuestros pueblos y la cooperación mutua.
 
Ese es el principio rector que sostiene nuestra política de cooperación regional.
 
Y pretendemos que lo sea, igualmente, a la hora de construir acuerdos globales.
 
Tenemos un fuerte compromiso con la integración y el desarrollo conjunto, de igual a igual, desde el respeto y la solidaridad.
 
Desde esa perspectiva, estamos integrándonos cada vez más en nuestra región, participando en iniciativas como el CARICOM y el SICA, al que hemos ingresado este año, cooperando en materias como la seguridad, el comercio o el medio ambiente; y la lucha contra el narcotráfico.
 
Y en este punto quisiera, si me lo permiten, detenerme brevemente.
 
Nuestros países redoblamos esfuerzos e invertimos cuantiosos recursos en la lucha para combatir el narcotráfico, sirviendo de puente de la droga que viene de Sur América, pasa por nuestro territorio con dirección hacia los Estados Unidos y Europa, y en ese trayecto vemos de manera lastimosa como permea a nuestra juventud y a nuestra sociedad.
 
Llamo a la unidad en esta lucha, a tomar acciones concertadas para  frenar la producción y el tránsito de drogas, pero de manera especial el consumo, destinado principalmente a los países desarrollados que, hay que decirlo, poco o nada hacen para auxiliarnos en esta tarea.
 
En otro orden de cosas, hemos iniciado también acciones para colaborar con nuestros vecinos y hacer frente,  juntos, a los desafíos del cambio climático.
 
Entre ellos  destaca la “Iniciativa Hopefor”, para dar respuestas coordinadas ante desastres naturales.
 
En definitiva, estamos decididos a fortalecer nuestros lazos con los países hermanos de la región, en busca de nuevas oportunidades de progreso que mejoren las condiciones de vida de las grandes mayorías.
 
Señores y señoras 
 
Son muchos los avances que nuestro pueblo está logrando con esfuerzo y dedicación.
 
Nos gusta decir que en nuestro país estamos haciendo lo que nunca se ha hecho, y así es, lo estamos haciendo. Sin embargo, los avances de nuestra nación son como los de un barco en medio de aguas revueltas.
 
Crisis como la que se desató en 2008, o contracciones de la demanda internacional, pueden en pocos meses poner en peligro los esfuerzos de años o décadas.
 
Si así está sucediendo en países que llevaban décadas contándose como desarrollados, cuánto más cierto será en el caso de economías aún vulnerables, como la nuestra.
 
La República Dominicana, como tantos de los países presentes, solo puede beneficiarse de unos mercados financieros más estables, más predecibles y mejor regulados.
 
Saludamos, por tanto, las iniciativas en todo el mundo que en los últimos meses dan esperanza de avanzar hacia una mayor regulación de los paraísos fiscales.
 
Felicitamos también los avances legislativos que algunos países están dando para regular los precios de transferencia entre las filiales de empresas radicadas en su territorio.
 
Y nos comprometemos a aplicar celosamente las normas vigentes en la República Dominicana a tal efecto.
 
Saludaríamos también ver cómo las propuestas de una tasa sobre las transacciones financieras salen de los debates académicos para convertirse en una realidad.
 
Un paso que Italia ha liderado y que nos da esperanzas de que haya más avances.
 
Sabemos que una medida así, solo podría ser realmente eficiente si existiera un gran consenso internacional en torno a su aplicación, pero una vez en marcha, evitaría el recalentamiento de las finanzas globales y daría estabilidad al conjunto del sistema, al tiempo que podría generar fondos para los objetivos de desarrollo de nuestras naciones.
 
Amigos y amigas 
 
La globalización económica y tecnológica que vivimos ofrece enormes oportunidades, pero no está exenta de peligros muy reales.
 
Nos ofrece posibilidades de crecimiento sin precedentes, pero también encierra la amenaza del aumento de las desigualdades y el desastre ecológico.
 
Tenemos ante nosotros la capacidad de crear sociedades estables de clases medias y al mismo tiempo el peligro de verlas desaparecer ante un infortunado giro de los mercados.
 
Enfrentamos el riesgo de la falta de privacidad de los ciudadanos ante gobiernos autoritarios, y su reverso: la promesa de unas sociedades cada vez más conectadas y participativas junto a gobiernos cada vez más transparentes.
 
Para asegurar que este proceso fluya por los cauces más positivos para nuestra gente, necesitamos de voluntad política.
 
Los gobiernos no podemos desentendernos del proceso más importante en la historia reciente y dejarlo al azar o exclusivamente al mercado.
 
Debemos buscar la forma de lograr consensos que impulsen, en primer lugar, el bienestar de la población.
 
Debemos tomar decisiones partiendo de la experiencia cotidiana del ciudadano que, más allá de mercados y macroeconomía, tiene que arreglárselas día a día para salir adelante.
 
Pensemos, juntos, qué tipo de economía será la que le permita hacerlo mejor y con más dignidad. 
 
Los ciudadanos y ciudadanas a los que representamos, cada vez mejor informados y conectados, nos exigen que estemos a la altura de esta responsabilidad.
 
No los defraudemos.
 
No dejemos sus demandas sin respuesta.
 
Sumemos nuestras voluntades a la de las grandes mayorías que necesitan de nuestra creatividad y nuestra audacia, para lograr un modelo de desarrollo más justo y solidario.
 
Manos a la obra.
 
 
Muchas gracias.


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Discurso íntegro del presidente Medina ante empresarios Iberoaméricanos 17/10/2013


Señoras y señores:

Es un gran honor para mí estar presente en este Encuentro Empresarial Iberoamericano. Y es, a la vez, una gran responsabilidad.
Digo esto porque me encuentro frente a una audiencia que reúne a muchos de los tomadores y tomadoras de decisiones en nuestro continente y en Europa.
Hombres y mujeres que tendrán la última palabra sobre hacia dónde se dirigirán sus empresas en el futuro próximo. Cuál será el destino de sus inversiones. Dónde colocarán sus proyectos de expansión…
Me corresponde, por tanto, en esta breve intervención, convencerlos de las bondades de la República Dominicana y animarlos a hacer negocios con nuestra gente.
Es una gran responsabilidad, ciertamente. Pero también, si me lo permiten, una tarea sencilla, si tenemos en cuenta la larga lista de virtudes de nuestro querido país.
Señoras y señores,
La República Dominicana, para aquellos que aún no la conozcan, es exactamente como la imaginan. Playas infinitas, arena blanca, paisajes paradisíacos, alegría caribeña, gente hospitalaria…
Es todo eso, sí, pero también muchísimo más que quizá no esperen.
Nuestro país, por dar solo algunas pinceladas, fue el año pasado el principal receptor de inversiones de Centroamérica y el Caribe.
A la República Dominicana llegó el 45% de la inversión extranjera directa en ese periodo, por un monto total de 3,584 millones de dólares.
También somos el número uno en recepción de turistas en la región del Caribe.
El año pasado nos visitaron más de 4.5 millones de personas, que generaron más de 4,500 millones de dólares de ingresos para el país.
Contamos con 12 puertos y 9 aeropuertos internacionales, con costos operativos competitivos, una infraestructura productiva muy avanzada, economía diversificada y lo más importante, un capital humano excelente y talentoso.
Somos, además, uno de los 6 países del mundo que cuentan, a la vez, con acuerdos preferenciales y de libre comercio con Estados Unidos, a través del DR-CAFTA y con la Unión Europea, a través del acuerdo EPA.
Esos y otros acuerdos alcanzados nos permiten tener acceso preferencial a 876 millones de consumidores en todo el mundo, con reglas de origen flexibles y favorables, que ofrecen tremendas ventajas para las empresas establecidas en nuestro territorio.
Algunos de nuestros productos se encuentran también en el número uno de rankings mundiales. Somos, por ejemplo, el principal exportador de cigarros a Estados Unidos, de ron hacia España y Chile y el segundo exportador de cacao de América Latina y el Caribe.
Somos además el tercer exportador mundial de equipos ópticos y médicos, entre otros.
Tenemos una de las cinco principales minas de oro en explotación del mundo.
Todas estas cifras dan cuenta del dinamismo y la buena salud de nuestra economía. Muestran la confianza de los inversores en nuestra capacidad y en el amplio abanico de posibilidades que podemos ofrecerles.
Señoras y señores
Para sacar el mayor provecho a todo este potencial, estamos impulsando estratégicamente los sectores clave de nuestra economía, ampliando sus capacidades y buscando adaptarlos exitosamente a un entorno económico en constante evolución.
Hablemos, por ejemplo, del turismo.
Como he mencionado, somos el destino favorito de la región. Ahora tenemos el reto de diversificar nuestra oferta, creando incentivos fiscales que atraigan la inversión.
Tanto para consolidar los destinos tradicionales como para abrir otros nuevos, que no tienen por qué estar tan ligados al modelo de sol y playa, sino que pueden poner en juego también la riqueza natural de nuestra geografía y el atractivo de nuestra cultura.
Se podrán crear así experiencias turísticas estimulantes y nuevas oportunidades de negocio.
Para poner un ejemplo puedo mencionar la zona colonial de Santo Domingo, la más antigua de América y nombrada por la UNESCO patrimonio de la humanidad, que en estos momentos está en proceso de remozamiento y se convertirá en un inigualable punto de entrada al país.
De la misma forma, nos afanamos en impulsar el turismo de cruceros y el turismo ecológico.
En cuanto a las infraestructuras, estamos uniendo todas las localidades del país en una red de carreteras modernas y seguras, algunas de ellas emblemáticas, como la Circunvalación del Gran Santo Domingo.
Estos proyectos, aparte de suponer un estímulo a la creación de empleo, mejorarán la accesibilidad de las zonas turísticas y acortarán las distancias entre las zonas productoras y los puntos de exportación.
Además, nos ayudarán en la expansión de los centros urbanos y la descongestión de la capital, mediante la apertura de nuevas zonas para la construcción de viviendas y comercios.
Otro de nuestros fuertes es el campo, del que estamos recuperando toda su pujanza y su rentabilidad.
Estamos realizando inversiones millonarias en la forma de créditos a la producción o de seguros agropecuarios, cuya adjudicación frecuentemente  superviso sobre el terreno.
Como resultado de todo esto, está previsto que este año el país rompa la barrera de los 1.200 millones de dólares en exportaciones agropecuarias.
Otro sector que merece toda nuestra atención son las zonas francas de exportación, porque sabemos lo importante que es la inversión extranjera por lo que supone para la creación de empleo, la transferencia de tecnologías y la generación de divisas.
Para que tengan una idea de cuán importante es el sector de Zonas Francas del país, basta con decirles que en el año 2012 se constituyó en el principal generador de divisas, incluso, por encima del turismo, generando divisas por encima de los cinco mil millones de dólares.
Los incentivos que hemos dispuesto han dado como resultado que en el primer año de gobierno se hayan aprobado 64 nuevas empresas, 12 parques industriales y 16 ampliaciones, lo que han supuesto más de 44 mil nuevos puestos de trabajo.
Señoras y señores,
Otro sector que promete importantes oportunidades en la República Dominicana es el de la energía.
El país tiene una fuerte demanda, aún insatisfecha, a la que hemos decidido hacer frente abriendo el sector a la inversión internacional.
En un primer momento empezaremos licitando dos plantas de carbón. Pero la meta es contar con una matriz energética cada vez más diversificada, que pueda absorber en los próximos años la creciente demanda de una economía en proceso de expansión.
Tenemos las puertas abiertas a nuevos proyectos e iniciativas que nos ayuden a tener el sector eléctrico moderno, competitivo y eficiente que precisamos.
De  igual  importancia ha sido para este gobierno simplificar la carga burocrática a los inversores. Por eso pusimos en marcha la ventanilla única de inversiones, que ha reducido drásticamente los plazos de obtención de permisos y otros trámites.
Ese servicio ya atiende a sectores estratégicos como el turismo y las obras públicas y ampliará próximamente su ámbito de actuación al resto de la economía.
Amigos y amigas,
Es cierto que los incentivos fiscales o las infraestructuras son importantes para la competitividad.
Sin embargo, en muchas ocasiones lo mejor que puede hacer un gobierno para atraer la inversión es establecer un clima de estabilidad, institucionalidad y predictibilidad que convierta al país en un ecosistema seguro y favorable al desarrollo empresarial.
Y en eso estamos trabajando sin descanso. Y lo estamos haciendo, en primer lugar, cumpliendo con la palabra dada.
Permítanme decirles, humildemente, que si algo ha caracterizado a nuestra gestión es el compromiso inquebrantable de cumplir con lo que prometimos al pueblo dominicano en nuestro programa de gobierno.
Porque creemos en el ejemplo como motor de cambio y porque sabemos que cuando alguien busca un socio lo primero que necesita es confiar en su palabra.
Por eso, desde el comienzo de nuestra gestión, nos tomamos muy en serio la racionalización del gasto público, que fue consagrada en un decreto específico y ha recortado gastos inútiles para redirigir miles de millones de pesos hacia los sectores productivos.
De la misma forma se han centralizado las cuentas del Estado en una cuenta única del tesoro, limitando las redundancias y eliminando las duplicidades existentes en las nóminas de los empleados públicos.
Como ven, comenzamos por ordenar la casa, para garantizar que cada peso del presupuesto público se emplea para el progreso de nuestro pueblo.
El gobierno está, de igual forma, firmemente comprometido con la transparencia. Esta es una posición de principios, por supuesto, pero también conlleva ventajas prácticas.
Tener una administración profesionalizada, sin privilegios, que no favorezca a los intereses de un grupo u otro, es la mejor garantía que los empresarios pueden tener para realizar negocios en un contexto de igualdad, predictibilidad y reglas de juego claras.
Por eso estamos haciendo también un gran esfuerzo por la modernización del Estado en todo lo que tiene que ver con las compras y contrataciones.
Estamos decididos a que esta sea un área en la que estemos a la altura de los más altos estándares internacionales, y aspiramos a tener pronto todos los procesos de compras y contrataciones en un portal único de internet.
Señoras y señores,
Sabemos también que para tener una economía diversificada y competitiva, necesitamos disponer tanto de mano de obra cualificada, como de una sólida clase media con capacidad de consumo.
Es por eso que estamos invirtiendo en nuestra gente como nunca se ha hecho.
Estamos sacando a miles y miles de personas de la pobreza, y lo estamos haciendo, no sólo mediante programas de apoyo social, sino también de la forma más sostenible que puede hacerse: mediante la creación de empleos.
Para lograrlo estamos impulsando el pequeño emprendedurismo de una forma sin precedentes.
Mediante el impulso a los microcréditos, el asesoramiento, el apoyo financiero y la provisión de seguros a las pymes, estamos ayudando a crear miles de puestos de empleos, e impulsando entre la población una mentalidad favorable a las oportunidades de emprendimientos y negocios.
En cuanto a la educación y formación de nuestra gente…
Creo que cualquier dominicano al que pregunten podría contarles que, desde que dedicamos el 4% del PIB a la educación, estamos viviendo en el país una auténtica revolución educativa.
Esta revolución abarca todo el ciclo formativo, desde la educación inicial hasta las universidades o la formación para adultos.
Siempre con el objetivo de desarrollar la potencialidad de nuestro capital humano y facilitar así a nuestra gente su desarrollo como ciudadanos y su plena participación en la sociedad del conocimiento.
En cuanto a la transición de la República Dominicana hacia una sociedad de clases medias, estamos también viviendo un feliz momento de progreso, al igual que otros países de América Latina.
En muchos puntos del continente se está comprobando el papel central que las políticas públicas pueden tener en este proceso.
Manteniendo unas sobrias políticas macroeconómicas, al tiempo que invirtiendo en programas sociales, nuestros países están elevando, año tras año, a millones de personas hacia la clase media.
En nuestro caso también se han dado pasos muy importantes.
Por mencionar solo algunas medidas en el área de salud, ya estamos asegurando que la sanidad pública alcanza a todos, con la eliminación de las cuotas de recuperación en hospitales y, paralelamente, estamos en el proceso de incluir al 100% de la población a un sistema de seguridad social.
Estas políticas, encaminadas a garantizar educación y salud gratuitas de calidad, están reconocidas mundialmente como una de las formas más seguras de construir una población con las necesidades básicas cubiertas y que, por tanto, libera su poder adquisitivo para gastarlo en otros productos o servicios.
Esto implica la creación de una amplia base de consumidores que, a su vez, ponen en marcha un ciclo virtuoso de demanda y oferta.
Eso nos llevará a una cada vez mayor diversificación de la economía, con oportunidades de negocio que van mucho más allá de las tradicionales exportaciones.
En definitiva, nuestro país se encuentra en un proceso de expansión de su potencial humano y económico.
Estamos reforzando nuestros puntos fuertes tradicionales, al tiempo que abrimos nuevos sectores para el desarrollo. Estamos invirtiendo en nuestra gente como nunca se había hecho y dando los primeros pasos hacia la constitución de una sociedad de clases medias.
Estamos comprometidos a ofrecer, tanto a nuestros ciudadanos como a los inversores nacionales e internacionales, un clima favorable para la creación de negocios.
Con una economía en crecimiento y una administración pública transparente y profesionalizada.
Amigos y amigas,
Creo firmemente en la República Dominicana. En su capacidad de generar y distribuir riqueza, en los valores que cultiva su gente y en su capacidad de trabajar bien y con honestidad.
El gobierno y yo personalmente estamos comprometidos con el bienestar y el desarrollo de nuestro pueblo y haremos todo lo que esté en nuestras manos para lograrlo, no les quepa duda.
Aquellos de ustedes que se decidan a acompañarnos en este proceso encontrarán ante sí un país ávido de progreso y de novedad.  
Encontrarán un gobierno y un pueblo llenos de optimismo, que han decidido avanzar juntos en un proyecto común de superación.
Encontrarán hombres y mujeres que creen firmemente en su capacidad de cambiar las cosas y de hacer lo que nunca se ha hecho.
Señores Empresarios
Estoy convencido también, de que la única forma que tienen nuestros paises de avanzar hacia el desarrollo, es mediante una fuerte alianza entre los empresarios y los gobiernos, por eso en la República Dominicana apostamos por la existencia de un sólido sector Empresarial.
Señoras y señores
Aprovecho la oportunidad para desearles a esta Cumbre Empresarial Iberoamericana el mayor de los éxitos en favor de la empresa privada y los pueblos de nuestros países.
Los espero en la República Dominicana.
Muchas gracias a todos.
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Discurso del presidente Danilo Medina por sus 100 días en el Gobierno

Pueblo Dominicano,Un gobierno democrático debe tener, como práctica, el diálogo franco con la sociedad.

Quiero transformar esta práctica en una saludable rutina entre este Presidente y cada uno de ustedes.

Para mí, diálogo significa transparencia, intercambio de ideas, renovación de compromisos y de forma concreta, una rendición de cuentas permanente.

Esta noche, ya cumplidos los 100 días de mi gobierno, esa rendición de cuentas adquiere un carácter muy especial.Por eso, quiero hablarles con el corazón en las manos, con mucha sinceridad y realismo.

Para mi alegría, les traigo datos concretos, capaces de aumentar nuestra confianza en el presente y nuestra fe en el futuro.

A pesar de las dificultades, tenemos mucho que mostrar y puedo garantizarles que el gran cambio ya comenzó y no va a detenerse.

Una revolución pacífica y democrática no se hace de la noche a la mañana. Pero avanza, a veces, de forma silenciosa, cada minuto.

Un gran cambio comienza con dos pilares: cambio de actitud y claridad del proyecto. Y eso, ya lo hemos demostrado!

Se alimenta en la seriedad de los propósitos y en el cumplimiento de promesas. Y de eso ya estamos dando pruebas!
Y se consolida en la unión consciente del gobierno y el pueblo. Y eso lo lograremos cada vez más!
Pero es normal que un proceso de cambio también pase por provocar dudas e incomprensiones.

Por eso, es fundamental el diálogo, la explicación y la información clara.
Y así es que quiero hablar para ustedes; pueblo dominicano.

Como muchos recordarán, iniciamos el cambio con medidas que confirman nuestro compromiso de hacer un gobierno moral, sin abusos y sin privilegios.

Por eso, insistí en ser el primero en firmar el Código de Pautas Éticas, y
exigí que todo mi gabinete lo hiciera también.

Cada funcionario sabe que si no cumple lo que está escrito ahí, será destituido sumariamente y responderá de sus actos ante la justicia.

Aprobamos, poco después, el decreto 499-12, con medidas para mejorar la eficiencia del gobierno y acabar con cualquier tipo de gasto alegre e innecesario.

Acabó, por ejemplo, la utilización de tarjetas de crédito del gobierno para asuntos privados, la compra de vehículos de lujo y la celebración de fiestas.
De la misma forma, se suspendieron los aportes del gobierno a los planes de pensiones complementarios. Es decir, no se pagarán con fondos públicos más pensiones extraordinarias a ningún funcionario.

Porque un gobierno democrático no es para formar castas, ni para mantener grupos de privilegiados, pero sí para luchar por la igualdad de todos.
A este decreto se sumaron otras medidas para mejorar la gestión pública, entre ellas el cumplimiento de la ley 247-12, que reduce el número de viceministros a 6 y el cierre de diversas instituciones que ya no tenían más razón para existir.
En resumen, estamos cumpliendo con el compromiso que asumimos: garantizar que cada centavo que recibe el gobierno se dedica íntegramente a servir al pueblo.
Estas medidas de control se van a profundizar, y nada ni nadie nos va a desviar de ese rumbo.
Por tanto, solo después de haber dado ejemplo y con la autoridad moral que nos permiten nuestros actos, decidimos hacer llegar al Congreso una reforma tributaria, que consideramos impostergable y que nos permitirá cumplir con 4 objetivos fundamentales para el país.
El primer de ellos es hacer justicia. Es decir, lograr que paguen más los que están en capacidad de hacerlo y que esos ingresos contribuyan al desarrollo de quienes menos tienen. Es, por tanto, una herramienta para combatir la desigualdad, que sigue siendo un gran obstáculo para nuestro crecimiento.
El segundo objetivo es combatir la evasión y el contrabando.
Nuestro país, y por lo tanto nuestro pueblo, pierden millones de pesos anualmente a causa de estas prácticas fraudulentas.
Por eso, debemos trabajar con firmeza y determinación para hacer que todos cumplan con sus obligaciones.
El tercer objetivo es estimular la formalización de amplios sectores de la economía.
Debemos incorporar a miles de microempresarios, trabajadores informales y profesionales independientes a la economía formal.  Esto fortalecerá nuestro tejido empresarial, las oportunidades y beneficios de nuestros emprendedores y la competitividad de nuestra economía, al tiempo que garantiza el acceso a la seguridad social para ese sector.
Y el cuarto objetivo y, más importante para nuestro gobierno, es cumplir con las metas de desarrollo del país. Es decir, dar respuesta a las necesidades del pueblo dominicano.
Hacer a nuestro país más fuerte y a nuestra gente más feliz.
Soy consciente de que esta reforma puede traer algunos sacrificios temporales.
Pero sus buenos resultados serán permanentes.
Después del primer trago amargo quedará el dulce sabor de más empleo, de mejor salud y de educación de calidad.
Quedará el dulce sabor de la justicia social, de la disminución de la pobreza y, sobre todo, la saludable sensación de que todos, en esta República, tienen los mismos derechos y los mismos deberes.
Sé que los ciudadanos y ciudadanas, especialmente los jóvenes, tienen razones sobradas para desconfiar de la clase política en general.
Solo les pido un poco de paciencia, para ganar con los hechos la confianza de ustedes.
Dominicanos y dominicanas,
 Tengo el placer de decirles que pocos gobiernos han podido mostrar, en algo más de tres meses, una lista de promesas cumplidas tan extensa como la que, hoy, tengo la oportunidad de presentarles.
Digo esto con firmeza y convicción, pero también con humildad.
Porque sé que aún es poco, y que hay mucho por hacer.
Durante la campaña prometí que las personas estarían en el centro de todas nuestras políticas.
Por seguir esta ruta, comenzamos nuestro gobierno dando prioridad a una de las principales demandas de la sociedad dominicana:
La educación.
No solamente haremos realidad el 4% para la educación preuniversitaria, sino que hemos asumido también el compromiso de impulsar la educación superior como nunca antes.
En el otro extremo, beneficiando a los que más nos necesitan, se ha puesto en marcha el plan Quisqueya Aprende Contigo, que va a hacer que nuestro país esté libre de analfabetismo en los próximos 2 años.
Qué hermoso es saber que todo el país está unido en favor de esta lucha!
Qué maravilloso es ver que sectores que parecían irreconciliables están trabajando de la mano!
Ya contamos con más de 6,000 voluntarios y 124 organizaciones involucradas.
Los primeros grupos de alfabetización comenzarán sus clases el próximo 7 de enero.
Además, me complace informarles que en 2013 serán otorgadas 29,000 becas a nivel nacional y 2,000 becas internacionales.
Con nuestra mirada puesta siempre en la reducción de la pobreza y la desigualdad, otra de mis primeras decisiones fue darle un mayor protagonismo y coordinación a los programas sociales del gobierno.
Integramos los programas Solidaridad y Progresando, haciendo surgir el macro-programa Progresando con Solidaridad, con el objetivo central de sacar de la pobreza extrema a más de 800,000 familias.
A los escépticos, a los descreídos,  a los derrotistas, les digo:
Nuestro país va a avanzar hacia esa meta!
Y para lograrlo comenzaremos en el año 2013 incorporando 45,000 nuevas familias al programa.
No es el capricho de un gobernante, sino el deseo de todo un pueblo!
Y una necesidad vital de un país que quiere ser cada vez más moderno y más humano.
Para eso, creamos también el plan Quisqueya sin Miseria, con el propósito de superar el enfoque asistencialista en las políticas sociales y avanzar hacía un nuevo modelo, que permita a las personas desarrollar sus capacidades y romper así, de forma definitiva, el círculo de la pobreza y la exclusión.
 Estamos decididos a crear oportunidades de empleo y desarrollo, especialmente en nuestras áreas rurales y ya lo hemos demostrado.
Recientemente, por dar solo un ejemplo, otorgamos 60 millones de pesos de financiamiento a los productores de jengibre orgánico, del municipio de Bayaguana en la provincia Monte Plata.
Solo con esta iniciativa garantizamos que 400 familias saldrán de la pobreza, porque contarán con ingresos al final del año 2013 de aproximadamente 1 millón de pesos al año.
Y lo mismo vamos a hacer con los productores de pimienta de la cooperativa Mamá Tingó de Sierra Prieta en Yamasá, provincia Monte Plata y las mujeres criadoras de peces de Galván, en la provincia Bahoruco.
No les quepa duda.
Vamos a apoyar todas las cooperativas de producción solidarias en todo lo largo y ancho del país para elevar las condiciones de vida de nuestra gente del campo.
Pueblo Dominicano,
Con la mano en el corazón, les digo que no pasa un día sin que me esfuerce por cumplir lo que considero mi mayor compromiso con ustedes:
La creación de 400,000 empleos en los próximos cuatro años.
Y tenemos también buenas noticias en este sentido.
En estos 100 días, hemos dado verdaderos pasos de gigante para el estímulo de la economía y del empleo, especialmente en tres áreas estratégicas:
El sector agropecuario, el fomento a las inversiones y el apoyo a las Mypimes.
En el caso de las Mypimes, nuestro primer objetivo fue garantizar el acceso al crédito, porque es el problema que más preocupa a nuestros emprendedores.
Ya colocamos a disposición de los pequeños empresarios un total de 6,100 millones de pesos, a través de Fundación Banreservas, Promipyme y de la recientemente creada Banca Solidaria.
La Banca Solidaria, que es otro de los compromisos de campaña que hemos cumplido, ya ha otorgado más de 400 millones en créditos, logrando así que 4,500 micro empresarios sean sujetos de crédito por primera vez en sus vidas.
De esta forma, se abre una nueva oportunidad para ellos y también una gran puerta para nuestro país.
Además de los mecanismos de financiamiento hemos creado también el programa Más Pyme, que dará capacitación y asistencia técnica a 25,000 empresarios.
Es decir, vamos a apoyar a cada emprendedor, no solo con créditos, sino en todos los procesos, con acompañamiento y formación, para que logren ser exitosos.
Vamos a fomentar la economía solidaria, las cooperativas y todas las formas de asociatividad, porque creemos en la creatividad y la capacidad de trabajo de nuestros hombres y mujeres.
Estas medidas, junto a los cambios profundos que se han puesto en marcha  en el sistema de compras y adquisiciones del Estado, van a permitir la amplia participación y crecimiento de nuestra principal fuente generadora de empleos, que no es otra que las medianas, pequeñas y microempresas.
También con el objetivo de crear oportunidades y empleo, cumplimos otra promesa largamente esperada:
La puesta en marcha de la ventanilla única de inversiones.
Así se unificaron, en un solo lugar, todos los trámites y permisos necesarios para iniciar un negocio en la República Dominicana, reduciendo drásticamente plazos y costos.
Para que se hagan una idea, procesos que antes tardaban hasta dos años, ahora tomarán 4 meses como máximo.
Y quiero que, en el futuro, este plazo sea aún más corto.
 Imagínense el efecto multiplicador que eso va a tener en sectores clave para la creación de empleo en el país, como son el turismo o la construcción.
 Dominicanos y dominicanas,
Otra de nuestras grandes prioridades ha sido impulsar nuestro sector agropecuario.
El Banco Agrícola ha recibido la inyección de capital más importante de su historia y ya puede colocar 1,000 millones de pesos a disposición de nuestros productores.
Ya se están otorgando créditos flexibles, a una tasa de interés 4 puntos porcentuales más baja de la que encontramos y sin necesidad de garantía para montos inferiores a los 50,000 pesos.
Y en el mes de febrero sumaremos 1,000 millones adicionales, como una prueba decisiva de nuestra apuesta firme por la soberanía alimentaria del país.
 Este apoyo financiero se une a otras 4 medidas clave que ya hemos tomado para dar un impulso definitivo al campo:
La primera es multiplicar el Programa de producción de alimentos básicos, que ha triplicado su presupuesto para dar apoyo a los pequeños productores. 
La segunda es el programa masivo de titulación de tierras, otra importante promesa de campaña que ya dio sus primeros pasos.
 La tercera es el compromiso que adquirí con el sector agropecuario de destinar, al menos, 10 mil millones de pesos a la compra de alimentos de producción nacional, que se emplearán en el plan de alimentación escolar y los Comedores Económicos del Estado, entre otros programas.
Y la cuarta decisión fue hacer que los permisos de importación de productos agrícolas pasaran a ser subastados públicamente en la Bolsa Agropecuaria de la Junta Agroempresarial Dominicana, a través de concursos abiertos y transparentes, sin privilegios para nadie, tal como lo prometí durante la campaña.
Esto ha permitido, que los recursos generados sean utilizados para apoyar al sector agropecuario en su proceso de reconversión.
 Amigos y amigas,
Como les dije durante la campaña, mi meta como Presidente es dibujar una sonrisa en el rostro de nuestro pueblo y, para lograrlo, he instruido a todos los ministerios e instituciones del Estado para que prioricen las acciones que impacten positivamente a la población.
Eso se traduce, por ejemplo, en que las obras públicas hoy están, más que nunca, al servicio de las personas.
Estamos realizando obras que, con costos razonables, nos permitan beneficiar al mayor número de familias posible, ya sea mejorando caminos y carreteras, llevando agua o mejorando escuelas y centros de salud.
Esto me lleva a hablarles del cumplimiento de otra promesa que muchos recordarán:
La mejora y reparación de caminos vecinales, que algunas localidades llevaban años esperando.
Me complace anunciarles que en estos 100 días ya se han reparado cientos de kilómetros de caminos vecinales identificados como prioritarios y que en 2013 está previsto que mejoremos al menos 1,100 kilómetros más.
Por su parte, el Ministerio de Obras Públicas trabaja sin descanso en la rehabilitación de vías y puentes dañados por las tormentas y ha batido récords con su eficiencia en la remoción de escombros en pocas horas.
Ya se han reparado completamente varios puentes y se avanza, además, en la recuperación de importantes tramos de carretera.
Por dar solo un ejemplo, se han reiniciado los trabajos para construir la red de carreteras del circuito Este, que permitirá mejorar la vialidad en un área clave para el turismo.
Otro grave problema de nuestro país es el déficit de viviendas, especialmente para las clases populares.
Y para darle respuesta a esta grave necesidad, una de nuestras prioridades en estos 100 días ha sido hacer realidad la aplicación de la ley 189-11, para el desarrollo del Mercado Hipotecario y el Fideicomiso.
Esta ley va a permitir que los fondos de pensiones se puedan invertir en la construcción de viviendas cuyo precio no supere los 2 millones de pesos, además de establecer incentivos fiscales a la construcción y compra de esas viviendas.
El día 4 de Diciembre a las 5:00 de la tarde estamos convocando al palacio nacional, a los diferentes sectores, constructores, financieros y representantes de los trabajadores afiliados a la seguridad social, para poner manos a la obra y darle un impulso sin precedentes a la construcción de viviendas para las clases medias y populares en nuestro país.
Pero, sin duda, el proyecto más emblemático que ha iniciado Obras Públicas en estos 100 días es la construcción de 29,000 aulas en los próximos 4 años.
Antes de que comience el año escolar  2013 - 2014 contaremos ya con las primeras 10,000.
 Eso nos permitirá que alrededor de 200,000 alumnos se incorporen ya a la tanda extendida el próximo mes de agosto.
Quisiera señalar, además, que este proceso no es solo ambicioso por el número de obras que vamos a iniciar, sino también por la forma en que se van a realizar, que es otro de los grandes cambios que hemos puesto en marcha.
Por primera vez, las obras se asignarán mediante sorteo, con procesos transparentes y plurales que permitirán la participación de cientos de ingenieros y constructores de todo el país.
De la misma forma, la compra de materiales se hará a productores nacionales y suplidores de los lugares donde se realice la obra.
Así, estamos democratizando los procesos de licitación, abriendo la puerta a nuevos proveedores y activando las economías locales.
Señoras y señores,
No puedo, por supuesto, hablarles de estos 100 días sin referirme a las acciones que hemos tomado para dar respuesta a otra de las grandes preocupaciones de las familias dominicanas:
La inseguridad y el combate a la delincuencia.
Y en este sentido, quiero anunciarles que, tal como fue mi compromiso con ustedes, ya tenemos listo el más ambicioso plan de modernización que ha tenido nuestra policía en su historia.
Vamos a tener una nueva policía, no les quepa duda.
Una policía preparada, con salarios dignos, equipada y capaz de llevar protección y seguridad a todos los rincones de nuestro país.
Además, a partir de enero, pondremos en marcha el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana que nos permita atajar, de una vez por todas, la violencia y la delincuencia que sufren miles de hogares.
Y junto a este plan, me complace anunciarles que también en enero comenzará la implementación del Sistema Nacional de Emergencias 911.
Un sistema integral de respuesta rápida en el que unificarán sus esfuerzos las fuerzas de seguridad, los servicios de salud, bomberos, fiscalía y defensa civil, entre otras instancias, para atender de forma rápida, efectiva y coordinada, cualquier situación de urgencia.
Eso es apostar por la seguridad como nunca se ha hecho.
Dominicanos y dominicanas,
Proteger la vida y la salud de nuestro pueblo es y va a ser siempre una prioridad fundamental del gobierno.
Y eso se ha traducido en acciones concretas desde el primer día, como la ofensiva para reducir la mortalidad materna e infantil, que ya ha logrado resultados en las 5 maternidades clave que se han intervenido.
Para que se hagan una idea, en la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia, en la que se inauguró una nueva unidad de Perinatología, no ha habido una sola muerte materna en el último mes.
También hemos avanzado en la eliminación del pago de cuotas a los usuarios en los hospitales públicos.
Esos pagos ya no se realizan en 13 hospitales, entre otros el Vinicio Calventi, Jaime Mota de Barahona y General Melenciano de la provincia Independencia.
Nuestra meta es que en 2014 esos pagos desaparezcan en todo el país.
De esta forma, la salud gratuita será, por fin, una realidad.
Además, vamos a lograr una importante reducción en los precios de los medicamentos, gracias a la centralización de todas las compras del Estado a través del Programa de Medicamentos Esenciales PROMESE/CAL.
Calculamos que el ahorro anual gracias a esta medida alcanzará no menos de 2,000 millones de pesos.
Además, en 2013 avanzaremos en 2 de los compromisos emblemáticos que realicé con respecto a la salud.
El primero de ellos, la creación del Fondo para Enfermedades catastróficas, al que destinaremos 500 millones de pesos.
Para que nunca más una familia de clase media tenga que ser arrastrada a la ruina  por la enfermedad de uno de sus miembros.
 Y también, para que ningún pobre, se vea condenado a morir, porque no tiene como pagar el tratamiento de una enfermedad catastrófica.
Y en segundo lugar, la incorporación de familias de bajos ingresos al régimen subsidiado de la seguridad social, incorporando  a medio millón de personas más el próximo año.
Junto a estos avances, me alegra poder anunciar que el Ministerio de Salud tiene previsto finalizar 16 nuevos hospitales y 80 unidades de salud, además de contratar 3,000 promotores de salud adicionales, también en los próximos 12 meses.
Pueblo dominicano,
Les hablo de preservar la vida y quiero, en este punto, hacer llegar mi compromiso personal de alcanzar una solución definitiva a la situación que viven hoy  2 comunidades del país que se han convertido en el símbolo de la vulnerabilidad y el sufrimiento frente a los desastres naturales.
Me refiero a la comunidad La Barquita y al lago Enriquillo.
Durante estos 100 días he escuchado atentamente las necesidades de esas comunidades y he seguido muy de cerca las evaluaciones y soluciones planteadas para darles respuesta.
Hoy, puedo anunciarles que ya se ha diseñado un plan para darle una solución permanente y una vivienda digna a estas familias.
En enero iniciaremos las acciones que nos permitan dejar atrás, para siempre, las imágenes trágicas que vemos repetirse año tras año con la llegada de las lluvias.
Pueblo Dominicano,
Yo no vine a la Presidencia de la República a convencerlos con discursos ni medias verdades.
Yo vine a transformar este país y a iniciar una nueva manera de hacer política.
Estamos comenzando a probar que esto es posible.
Que nadie dude de mi disposición de llevar este país adelante, con firmeza, honestidad y justicia.
Aún son muchas las carencias que sufre buena parte del país.
Aún son muchos los hombres y mujeres que necesitan de nuestro apoyo y nuestra energía.
Así como usted, padre y madre de familia, no siempre puede hacer todo lo que quiere por su familia, con la urgencia que ésta lo necesita, también el gobierno necesita tiempo y apoyo para hacer todo lo que se propone y todo lo que el pueblo anhela y necesita.
Pero si es un gobierno serio, honesto y trabajador, como son nuestros dedicados padres y madres dominicanos, su proyecto se realiza y su sueño se cumple.
Les pido que miremos al futuro con esperanza y al presente sin revanchismo.
No perdamos el tiempo en lanzar piedras hacia atrás.
Transformemos esas piedras en ladrillos, para, con ellas, construir un gran futuro para nuestro pueblo.
Renuevo mi llamado a los millones de hombres y mujeres que creen en la República Dominicana, para que hagamos, juntos, lo que nunca se ha hecho.
Nosotros, dominicanas y dominicanos, podemos!
Nosotros, dominicanas y dominicanos, queremos!
Nosotros, dominicanas y dominicanos, sabemos como hacerlo.
Entonces, Manos a la obra,
Que Dios bendiga al pueblo dominicano y derrame bendiciones sobre nosotros,
Muchas gracias,

Buenas noches.
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